RODRIGUEZ29112024

¿Mundo sin rumbo?
Edilberto Cervantes 

Monterrey.- La economía global, la geopolítica global y el cambio climático, no ofrecen una expectativa positiva para la humanidad.

La globalización económica impulsada por los países ricos parecía estar brindando resultados aceptables.

La invasión de Rusia en Ucrania, y las atrocidades en el Oriente Medio, así como otros conflictos internos en países africanos, han mantenido funcionando a la industria militar.

Desde la pandemia del Covid en 2022 la Organización de las Naciones Unidas había mostrado su incapacidad para concitar la solidaridad internacional y facilitar, en ese caso, el acceso a las vacunas.

En la actualidad, la ONU continua sin capacidad para establecer una diplomacia que responda a las violaciones de los derechos humano, a los procesos genocidas, o para combatir el cambio climático.

Con esta situación, el multilateralismo que se impulsó después de la Segunda Guerra Mundial y que tuvo logros significativos aunque no determinantes, ha dejado de ser un curso de acción colectivo. El funcionamiento del Consejo de Seguridad y la capacidad de veto de las grandes potencias acabó desgastando al organismo, como un todo.

La segunda presidencia de Donald Trump se ha caracterizado por un protagonismo a nivel global, siguiendo un camino sin aliados. Primero los Estados Unidos y después lo demás. El rechazo a la población migrante. El establecimiento de aranceles como un mecanismo de defensa de la economía gringa, que ha resultado en un sube y baja sin mayor rigor de política económica.

Los riesgos del cambio climático no son reconocidos por Trump y su equipo de gobierno. No sólo es grave, ya que los Estados Unidos es uno de los países que genera mayores emisiones contaminantes, sino que está arrastrando a algunos países europeos -Alemania entre ellos- a retirarse de los compromisos del Acuerdo de París.

La política hacia América Latina del gobierno de Trump ya se ha señalado como la del regreso de la política del gran garrote y a la de considerar a la región como el patio trasero de la gran potencia. El despliegue de buques de guerra en el Caribe y la destrucción de pequeñas embarcaciones señaladas por transportar drogas, dan contexto a una actitud agresiva hacia el régimen venezolano, de la que Colombia no está exenta.

La Unión Europea no transita por sus mejores tiempos. La política expansionista de la OTAN que estimuló a Ucrania para solicitar su incorporación a ese mecanismo de defensa, ahora no encuentra la manera de echarse para atrás ante un posible entendimiento de Trump con Putin. El trato de los funcionarios de Trump a sus colegas europeos no se caracteriza por la delicadeza diplomática.

La coyuntura en la política interna de los países europeos está abriendo paso a regímenes de populismo de derecha o de tendencias autoritarias. El rechazo a los migrantes se mantiene; aún y cuando la demografía muestra una reducción en las tasas de reproducción de los europeos. La falta de acceso a la vivienda para las familias jóvenes y la escasez de empleo, debido a tasas bajas de crecimiento económico, provocan un clima de insatisfacción.

En este contexto, la presencia de China es un factor que tiene efectos múltiples. El notable crecimiento económico de China en los últimos veinte años la ha colocado en una posición de gran peso: político, económico, tecnológico, militar, etc. Es uno de los países que más contamina, pero también es el que más impulso está dando a las energías limpias. Su presencia en el mercado internacional de bienes y servicios ha dejado atrás a los países europeos, es activo participante en el Grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que está en proceso de expansión incorporando, entre otros, a países de Medio Oriente. La capacidad financiera de China para apoyar proyectos de infraestructura en el Sur Global le permite desarrollar una política de gran apertura, como ejemplo se menciona el apoyo financiero para proyectos en Brasil, un gran puerto en Perú, entre otros.

Para México, el escenario es complejo, no sólo por la incertidumbre que genera el incierto comportamiento del Presidente Trump, sino porque el estilo de crecimiento económico asociado al neoliberalismo y el TLCAN, ya ha mostrado sus límites. La relación con China está en proceso de redefinción. Ante los desequilibrios del mercado global, México tiene que fortalecer su capacidad de crecimiento con mayor sustento en el mercado interno, El Plan México de la Presidenta Sheinbaum está bien orientado, pero su despegue tardará tiempo y su consolidación un plazo mayor.

Hace cinco años la industria digital se concentraba en los equipos de cómputo y programas para efectuar tareas no muy complejas. Ahora, la Inteligencia Artificial aparece como el mayor elemento de innovación tecnológica y como un factor que definirá el futuro. Sin embargo, sólo China y los Estados Unidos están desarrollando la capacidad para aprovechar plenamente esa tecnología. Los “minerales raros” que se requieren para desarrollar dispositivos digitales son factores que están definiendo las estrategias de comercio de Estados Unidos y China.