
Monterrey.- En estas fiestas patrias México reafirmó su independencia al rechazar la injerencia de cualquier potencia extranjera.
El movimiento popular de masas por nuestra independencia fue consecuencia del proceso histórico del levantamiento armado de mestizos, criollos y mulatos, que puso fin al dominio peninsular español de 300 años.
La insurrección civil convocada por el cura Miguel Hidalgo y Costilla desde el atrio de la Parroquia de Dolores, Guanajuato, un 16 de septiembre del 1810, marcó el inicio de una guerra multifacética a lo largo de 21 años en la mayor parte de los territorios del Virreinato de la Nueva España.
Diversas causas detonaron el estallido: miseria, opresión, descontento, vacío de poder por la invasión napoleónica a España y abismales desigualdades sociales, políticas y económicas. Pero, fundamentalmente, por el deseo de romper las cadenas de la esclavitud y conquistar la libertad.
Caudillos insurgentes como José María Morelos, Ignacio Allende, Juan Aldama, Vicente Guerrero, Mariano Matamoros, Hermenegildo Galeana, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, así como las heroínas Josefa Ortiz, Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina, jugaron roles cruciales.
Gracias al sacrificio de más de medio millón de personas se conquistó la independencia y con la firma del Plan de Iguala, en 1821, se fijaron las bases para construir una patria libre y soberana llamada Estados Unidos Mexicanos.
Aunque por la hazaña de consumar el fin del periodo colonial y cortar de tajo el flujo de los caudales americanos surgió el Primer Imperio Mexicano, la clave radica en que se constituyó la República Mexicana y hasta la fecha nuestra soberanía nacional se fortalece con reformas a la Constitución Política.
Por ejemplo, desde el 11 de marzo pasado, por el voto unánime de diputadas y diputados del PAN, PRI, MC, PVEM, PT y Morena, se aprobó la reforma a los artículos 19 y 40 de la Carta Magna en materia de seguridad y soberanía nacional frente a amenazas externas, la cual se publicó en el Diario Oficial de la Federación del 1 de abril y entró en vigor al día siguiente.
Además de estipular la prisión preventiva oficiosa por terrorismo o tráfico ilegal de armas por extranjeros, la enmienda establece el reconocimiento y la protección de la soberanía del Estado Mexicano, al disponer explícitamente que el pueblo de México no aceptará, bajo ninguna circunstancia, intervenciones extranjeras que afecten la integridad, independencia o soberanía del país.
Específicamente se prohíben golpes de Estado, interferencias en procesos electorales y violaciones al territorio nacional por cualquier medio, incluyendo mar y aire. También se determina que cualquier intervención extranjera en investigaciones o procesos legales deberá contar con la autorización expresa del Estado Mexicano y apegarse estrictamente al marco legal vigente.
No se trata de una simple reforma de gobierno, sino de una reforma con dignidad y respeto hacia las demás naciones, pues la soberanía es el principio inquebrantable del pueblo para decidir su futuro. Por ello, resulta legítimo que el gobierno mexicano no permita intervenciones ni injerencias sobre nuestra seguridad, ni golpes de Estado disfrazados de ayuda ni tampoco presiones económicas que nos condenen a la dependencia y a la sumisión.
Durante siglos México ha enfrentado amenazas externas que han intentado someter a la población, arrebatar los recursos energéticos y socavar el destino mexicano. Pero, el pueblo siempre ha resistido. La historia nos ha enseñado que la soberanía se defiende con valentía y con leyes para blindar a nuestro país contra las amenazas del presente y el futuro.
Sin soberanía no hay independencia económica, ni justicia social, ni democracia real. Por eso, al reafirmar el principio de soberanía nacional y prohibir expresamente en nuestra Constitución cualquier intromisión externa, México se fortalece como un bastión donde se impulsa la verdadera transformación de la sociedad y se defiende la paz.
Nos toca, en este 215 Aniversario de la Independencia de México, apoyar las reformas constitucionales impulsadas por el gobierno de Claudia Sheinbaum bajo el lema “Coordinación sí. Subordinación no”, como parte de la estrategia ante la postura injerencista de Estados Unidos y proseguir la lucha por las políticas humanistas hasta consolidar el Segundo Piso de la 4T, donde la prosperidad compartida sea una realidad para el pueblo mexicano.