RODRIGUEZ29112024

¡Frida libre y revolucionaria!
Lupita Rodríguez Martínez

Monterrey.- Magdalena Frida Carmen Kahlo y Calderón (6 de julio de 1907-13 de julio 1954) es la reconocida pintora mexicana por proyectar su azarosa vida y sus ideales políticos a través de más de 150 obras pictóricas.

Tanto por el 118 aniversario de su natalicio como por los 71 años de su conmemoración luctuosa, manifestamos nuestro pleno reconocimiento a quien logró convertirse en una de las pintoras más importantes del Siglo XX y ser considerada como símbolo del arte y la cultura de México, pero también del movimiento feminista mundial.

Más allá de su creatividad artística sobre el dolor que históricamente han enfrentado las mujeres, así como de sus causas políticas a favor del comunismo, fue una mujer libre y revolucionaria, con una rebeldía valiente y única.

Las y los biógrafos e historiadores de Frida Kahlo coinciden en señalar que el grave accidente de autobús que sufrió a los 18 años de edad marcó su vida, al quedar postrada en cama durante largos periodos y tener que someterse a hasta 32 operaciones quirúrgicas, a usar pierna ortopédica y silla de ruedas.

Estas dolorosas vivencias personales -quizá íntimas- son los temas sobre los que gira su obra, la cual impacta a la mayoría de quienes acuden a la Casa Azul de Coyoacán -su hogar convertido en Museo Frida Kahlo- al ver sus autorretratos, recorrer sus espacios, adentrarse en su historia y reflexionar sobre las dificultades que tuvo que superar para sobrevivir.

Su singular y nada convencional vida cobró notoriedad a través de sus lienzos, más cuando se volvió pareja del afamado pintor Diego Rivera. Ambos se influyeron mutuamente y compartieron el gusto por el arte popular mexicano, en especial el surgido de los pueblos originarios, al grado de inspirar a otros pintores del periodo postrevolucionario.

Adicionalmente, Diego y Frida decidieron levantar las banderas del nacionalismo revolucionario, ya que ella solía reivindicarse como ‘La Hija de la Revolución Mexicana’, así como luchar por los idearios políticos de izquierda contra el imperialismo capitalista y a favor de los movimientos obrero-sindicales, urbano-populares y campesinos.

El pensamiento político de Frida y sus convicciones ideológicas la llevaron a unirse al Partido Comunista Mexicano en 1927 y a participar activamente en sus batallas políticas con un acendrado compromiso con los principios socialistas y la lucha de clases, a pesar de que la política era un papel asignado casi en exclusiva al género masculino.

Aunque nunca se autodenominó como feminista, sus acciones y sus cuadros manifiestan su radical postura como mujer, al cuestionar los roles tradicionales de género y defender la igualdad a la vez.

Así como se identificó con el comunismo lo hizo con el feminismo, al demostrar con hechos ese compromiso suyo con la justicia social para las mujeres y con los derechos de las indígenas, cuya original y colorida vestimenta siempre portó orgullosa.

Al tiempo que forjó su pensamiento de frente a las desigualdades históricas de la mujer para ejercer sus derechos, no sólo por la patriarcal y machista sociedad mexicana, sino del mundo entero en esas décadas, Frida abrió camino a todas las mujeres seguras de su talento y de sí mismas en la pugna contra el colonialismo cultural y en conexión con México y su pueblo.

Al enfocar su lucha contra la desigualdad, decidió crearse su propia personalidad como si se tratara de una obra artística, ya que masculinizó su aspecto al permitir el vello facial y olvidarse de los estereotipos de género que aplicaban los hombres con todo rigor.

Su vida y obra como mujer libre y revolucionaria quedó plasmada en sus pinturas autobiográficas de manera consecuente y congruente, al abordar abiertamente temas de bisexualidad, aborto, lactancia, maternidad y muerte o al dar voz a las mujeres reprimidas y enjauladas que no salían de sus casas o que no hablaban con libertad debido al machismo imperante que las sometía.

La intensa lucha intelectual y cultural de Frida Kahlo sirve ahora de admiración e inspiración para muchas en la política y las artes. Su manera de vivir según su propia conciencia y sus propias decisiones la convirtieron en emblema del feminismo orgullosamente mexicano, siendo hoy ejemplo para quienes bregan por su libertad y empoderamiento.