
Teatro norestense ciberpunk
Monterrey.- El teatro en la ciencia ficción es una variante del género poco conocida, y al igual que este género también presenta escenarios sobre los dilemas y conflictos que acarrea la tecnología y sus usos sobre la sociedad, en especial los que tienen vigencia y acaparan la atención del público al momento de la representación en escena.
Como antecedentes, tenemos en el siglo XX obras que han dejado un registro de los problemas de su época, como la adoración idólatra hacia las máquinas en Dynamo de Eugene O'Neill, la dependencia de la nueva industria energética en Gas de Georg Kaiser, la esclavitud del hombre por la máquina en The adding machine de Elmer Rice, la obsolescencia del hombre y la producción de seres humanos sintéticos en R.U.R.: Robots Universales Rossum de Karel Capek, la destrucción del mundo en una tercera guerra mundial y su contaminación radioactiva en The Offshore Island de Marghanita Laski, la supervivencia y preservación de la cultura en un mundo donde la guerra nuclear lo ha destruido todo en The portable phonograph de Walter van Tilburg Clark, el juicio político a Robert Oppenheimer a mediados del siglo XX por su resistencia a seguir colaborando en la producción de armamento nuclear para destruir al mundo en El caso Oppenheimer de Heinar Kipphardt, solo por mencionar unas cuantas obras cuya fecha de primera representación no es necesario incluir porque su época y contexto son evidentes.
En el siglo XXI las situaciones son otras, pero los problemas son igual de acuciantes. Matar a Donald, de Vidal Medina, presenta una situación apocalíptica de la sequía donde las condiciones de vida han empeorado en una economía de la escasez, donde los objetos antiguos de consumo ostentoso de una sociedad que ya no existe se han convertido en piezas de coleccionista y los seres humanos desconocen su propia identidad frente a los androides; Roni (cazarrecompensas y traficante) y Pedrosa (un guardaespaldas) buscan agua y objetos de culto en el espacio misterioso de la Zona, antiguo lugar de concurrencia masiva donde las personas por pasatiempo vacacional se evadían de la realidad para vivir experiencias infantiles, pero ahora habitado por androides y cazadores cibernéticos con capacidad de autorreparación, con vida propia y muy parecidos a los humanos. En la obra esta área es un espacio crepuscular donde las cosas pierden sentido, la realidad se vuelve difusa y cumple deseos a costa del pago de un precio; cuando los protagonistas son capturados entran a un espacio onírico donde descubrirán su grado de humanidad y su semejanza con los androides que custodian la Zona.
Matar a Donald es una obra de teatro autogestionado y experimental.
Créditos
Elenco:
Andúl Zambrano / Pedroza
Tobías Rangel / Roni
Arturo Loera / Donald
Leslie Carol / Daisy
Joaquina de la Cruz / Minnie
Vidal Medina / Mickey
Producción:
Dirección escénica y dramaturgia: Vidal Medina
Música: Future Desolator, Denisse Lara y Alejandro Reyes
Realización de máscaras: Tobías Rangel
Iluminación: Saúl Covarrubias
Diseño de escenografía y vestuario: Creación colectiva del elenco y equipo creativo
Diseño de logo y publicidad: Leslie Carol
Publicidad: Arturo Loera
Redes sociales: Tobías Rangel
Asistencia de dirección: Madison Ruiz
Una producción de Celso Acosta, Felina Ediciones y La Cuarta Transversal.