RODRIGUEZ29112024

Una muestra de los métodos de la derecha
Filiberto Pinelo Sansores

Mérida.- La antipatriótica dupla PRI-PAN tiene como su función más importante sabotear el trabajo que en el Congreso de la Unión realizan los partidos de la coalición que apoyan los programas de la Cuarta Transformación. Se oponen a todo, descalifican todo.

Lo suyo no es debatir, confrontar ideas, demostrar que dicen la verdad; es hacer escándalo, presentarse como los impolutos jueces que, en nombre de la mayoría de los mexicanos, quiere sentar en el banquillo de los acusados a quienes los derrotaron abrumadoramente en las urnas por falsarios y corruptos, el año pasado, con una contundencia tal que los sumió en la casi desaparición, con los índices ridículos de aprobación que ahora tienen.

Durante varios días estuvieron gritando con estridencia, en cuanto micrófono tenían al alcance, que Morena y sus aliados se negaban a debatir el tema del supuesto involucramiento del coordinador de los senadores de Morena, Adán Augusto López Hernández, en el caso del ex jefe de seguridad de Tabasco y prófugo de la justicia mexicana, Hernán Bermúdez Requena.

Su argumento más socorrido fue que Morena y sus aliados maniobraban para que se agotara el periodo de sesiones de la Comisión Permanente en que ahora está constituido el Congreso, sin que fuera debatido el tema. Sin embargo, cuando llegó el día, el pasado miércoles 5, los dos partidos hicieron toda clase de maniobras para impedir la discusión.

Ese día, llegaron al clímax del abuso en los métodos fascistoides que recurrentemente usan para tratar de reventar las sesiones del Congreso que no les gustan.

Desde el primer momento comenzaron el sabotaje con la táctica de oponerse al orden del día, publicada ya en la Gaceta Parlamentaria. En lugar de buscar darle agilidad a la sesión, la derecha parlamentaria se dedicó a objetar el orden del día, impidiendo que comenzara a desahogarse. Ricardo Anaya, el coordinador de los senadores panistas, llevaba la batuta, lo secundaban legisladores de su bancada que repetían lo que su jefe.

“Esta presidencia les ha dicho que va a haber debate de la agenda política y que por delante va a ir el debate que han dado en los medios y que no quieren dar en este Pleno”, les dijo el presidente de la mesa directiva del Senado, Gerardo Fernández Noroña, “entonces dejen de interrumpir y permitan que siga la sesión como fue acordada por la Mesa”.

Y es que un grupo de 5 legisladores panistas, encabezados por Ricardo Anaya, coordinador de la exigua bancada, dos de ellos armados con sendos megáfonos que, a todo volumen, reproducían el ruido de sirenas de ambulancias, se posesionaron del espacio que rodea la tribuna, de cara a la silla del presidente, a unos tres metros de ella, y no lo abandonaron ni dejaron de accionar sus aparatos durante los siguientes puntos.

No obstante el ruido ensordecedor, la sesión continuó hasta que se terminaron de absolver los puntos de la agenda, aumentando un poco el volumen del sonido del presidente y el secretario de la mesa, para que se les oyera.

Llegó el momento de abordar el tema. Ahí fue donde los revolcaron. Primero, la senadora panista Lilly Téllez (si uno escribe en Google “la loca del senado”, el buscador lo lleva invariablemente a su historial), leyó un llamado “punto de acuerdo” lleno de descalificaciones e injurias contra el coordinador de los senadores de Morena, Adán Augusto Hernández López, pidiendo que se retirara del senado y se “pusiera a disposición de las autoridades”.

El senador contestó: “Le sugiero, a quien presentó el punto de acuerdo, que cuando menos se documente, porque hoy hacia mi persona no hay ninguna denuncia presentada”. Y agregó: “No me asusta que algún ciudadano o alguna ciudadana, o que producto de alguna investigación yo tenga que comparecer ante una autoridad, la rendición de cuentas siempre ha sido una constante en mi vida”. López Hernández presentó muchos argumentos en su defensa, que no le fueron refutados con cifras u otros argumentos.

Se abrió la discusión para decidir si se aceptaba el punto de acuerdo. El diputado Leonel Godoy, de Morena, expresó: “No podremos construir un sistema de justicia penal en base a acusaciones sin pruebas, solo a denuncias. Imagínense en qué país viviríamos si el sistema de justicia fuera solo en base a denuncias. No, no es así y defendamos el sistema de justicia en México”.

Las intervenciones de una y otra parte fluyeron, pero la de Alito Moreno, el cavernícola enterrador de su propio partido, acusado él mismo de múltiples delitos, que está a un paso de ser desaforado en la Cámara de Diputados, por ladrón, corruptor, saqueador del erario campechano, represor de los miembros de su propio partido, golpeador etílico de ancianos, como el doctor Narro, en una francachela, fue de antología. No sólo continuó con sus afirmaciones contra López Hernández, sino que mintió diciendo que era un perseguido político del régimen.

“Persiguieron a mi familia, a mi esposa, a mi mujer que es lo más sagrado que tenemos; a mi madre. Agentes de las fiscalías en mi casa tumbaron las puertas, violaron la ley. Y tú lo sabes, Adán, por eso no podemos permitir que pasen estos límites que están ocurriendo. No sean cobardes, no utilicen el gobierno para acallar a los opositores. Por eso los fuimos a denunciar no solo aquí, a nivel internacional y no voy a cejar la lucha de denunciarlos porque no podemos permitir que ustedes destruyan el régimen democrático”.

El Diputado Alfonso Ramírez Cuéllar le dio la puntilla: “Yo tengo una divergencia con miembros de mi partido y también con funcionarios del actual gobierno, ellos indican que es mejor que un hombre tan desacreditado, como el Senador Alejandro Moreno, no sea juzgado y no sea desaforado, y que sigue encabezando el PRI, para que el PRI se siga sumiendo en una descomposición total y absoluta”. Por el contrario: “yo quiero que se proceda al desafuero en las próximas discusiones y sesiones de la Sección Instructora de la Cámara de Diputados. No puede haber perdón para nadie”.

Así patalea la derecha en el Congreso. Por eso cada día se hunde más.