
Puebla.- Esta semana el Senado aprobó modificaciones a la ley de Amparo con carácter retroactivo. Generó muchas críticas: la legislación mexicana prohíbe que cualquier ley o modificación a la misma tenga ese carácter.
La pifia fue señalada hasta por la presidenta. Con lo que no queda claro si se trató de un error de los senadores, de un intento de torcer un principio jurídico, de un juego de vencidas entre el legislativo y el ejecutivo, o de un distractor.
El error puede descartarse. En el Senado hay mucha gente que sabe de derecho (y mucha que lo ignora), por lo que exhibirse de esta forma tan burda sería un exceso poco probable.
Algunos han dicho que la retroactividad lleva dedicatoria. Que si a algunos empresarios, si hacia ciertos grupos, o hacia ciertas acciones de gobierno. No tengo elementos para saberlo, puede ser, puede que no.
La interpretación que me parece más probable es que esa reforma vaya en la misma línea del “Plan C” de AMLO: concentrar el poder político en un solo partido. Ya se irá aclarando si es así.
La más atractiva, es la del juego de vencidas. El grupo de senadores controlado por Adán Augusto López, molesto con la presidenta por los datos que se han hecho públicos sobre este personaje (presunta vinculación con el crimen organizado en Tabasco e ingresos multimillonarios injustificables) mandó un mensaje a la jefa del ejecutivo: sí podemos hacer cambios a tus iniciativas. Ya no estamos en el tiempo de “no le cambien ni una coma”.
Pero no por atractiva en necesariamente cierta. Habrá que ver.
Finalmente puede tratarse de un distractor para quitar atención a la crítica situación que ha vivido el líder morenista en el Senado, el tercer hombre de la 4T, Adán Augusto. Y con él todo el grupo en el poder. Si este es el caso, pues ya caí en la trampa.