
Mérida.- Son muchas las trasformaciones que se están haciendo en México, en todos los ámbitos: en educación, salud, vivienda, atención a los jóvenes, a las mujeres, a los adultos mayores y un sinfín de etcéteras. Son miles de millones de pesos de nuestros impuestos los que se destinan a levantar al país de la postración en que lo dejaron decenas de años de gobiernos integrados por bandas de saqueadores que lo dejaron en los huesos.
Por ejemplo, en educación media superior, se está aumentando la oferta educativa mediante varias acciones. Sólo en este año se están construyendo, 20 preparatorias en el país, ampliando 33 que tienen mucha demanda, edificando aulas nuevas y talleres para tener más jóvenes estudiando que en la calle. También se están reconvirtiendo 35 secundarias que no tienen turno vespertino, en lugares donde hay demanda de espacios de preparatoria. Para ello se renueva toda la secundaria y se construyen aulas nuevas y talleres para que por las tardes funcionen prepas.
Asimismo, se está generando una transformación en los planes y programas de este nivel. En el siguiente ciclo escolar dejarán de existir los 32 subsistemas de preparatorias actuales para reducirse a dos: el Bachillerato General, que va a compartir el currículum fundamental, más un pequeño segmento de formación laboral básica, y el Bachillerato Tecnológico, que al conjunto general de materias agrega competencias laborales extendidas. Por primera vez, tendrá México un marco curricular común.
Al mismo tiempo, por primera vez, 6 mil 50 preparatorias, la mitad de todos los planteles de educación media superior del país, van a recibir el programa de mantenimiento y solución de otros problemas materiales llamado La Escuela es Nuestra, con una inversión de 4 mil 500 millones de pesos. Si se suma esto a lo hecho en los otros niveles y subsistemas y a los programas concomitantes que refuerzan la acción educativa, lo que este gobierno está haciendo en es, sencillamente, histórico.
En materia de salud, no se queda atrás el empuje renovador de la 4T. Del 1 de octubre de 2024 al 31 de diciembre de 2025 se habrán inaugurado 31 hospitales nuevos en el país, la mayoría de ellos, obviamente, iniciados en el periodo del Presidente López Obrador, pertenecientes al IMSS, el ISSSTE y el IMSS Bienestar, y 12 clínicas y centros de salud.
Entre los primeros está el Hospital General “Agustín O'Horán” en Mérida, Yucatán que es el hospital más grande actualmente en desarrollo y proceso de todos los que se están haciendo, el cual se espera terminar y poner en operación para toda la población de la península, este fin de año.
Nuestro estado será beneficiado con este grande y moderno hospital de 600 camas (censables y no censables), 82 consultorios, 16 quirófanos, 11 edificios especializados, 27 especialidades médicas, incluyendo oncología, hemodiálisis, ginecoobstetricia, neurología, ortopedia y cuidados paliativos, laboratorios inteligentes, cámara hiperbárica, tomógrafos, resonancia magnética, fluoroscopio, angiógrafo, densitómetro, mastógrafo con tomosíntesis, áreas de terapia intensiva para neonatos, pediatría, adultos y obstetricia, que tendrá helipuerto y estacionamientos amplios, que es considerado el más grande y moderno del Sureste Mexicano y Centroamérica, y, a un costo aproximado de 4,700 millones de pesos, beneficiará a 2.1 millones de personas de nuestro estado.
Adicionalmente, otros 20 hospitales están ya en proceso de inicio de construcción o iniciarán este durante este año y serán inaugurados en el curso de 2026, algunos, en 2027. O sea que en muy breve tiempo se habrán construido, en lugar de despilfarrar o robarse los recursos y que pasaran los años sin nuevas instalaciones en la materia, 51 modernos hospitales y 12 clínicas y centros de salud, en total, 63 modernas instalaciones.
Y qué decir de lo que se está haciendo en materia de obra pública a lo largo y ancho del país. Es bien sabido que la obra pública es detonante de procesos de activación de la economía de toda nación en peligro de estancamiento. Las agresiones a la de México del loco que habita en la Casa Blanca obligan, todavía más, a nuestro gobierno a incentivarla para que crezca al ritmo de la demanda de trabajo e ingresos de nuestro pueblo.
La construcción de trenes de pasajeros y de carga a lo largo y ancho de nuestra geografía- es uno de los rubros de la actividad económica con que el gobierno está impulsando a nuestra economía. De manera simultánea se están construyendo varios trenes, de pasajeros y carga, mientras, a la vez, se planea la construcción de otros, para más adelante. Es pertinente decir que algunos fueron iniciados por el gobierno de Andrés Manuel -como el que llevará de Ciudad de México al Aeropuerto Felipe Ángeles o la parte de pasajeros del Tren Maya- y otros, por esta administración.
Se van a construir casi 4 mil kilómetros de vías férreas, sólo para abrir boca. Las rutas serán Ciudad de México-Pachuca (incluyendo el tramo del AIFA); Ciudad de México-Querétaro; Querétaro-Irapuato; Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo, en un primer paquete; e Irapuato-Guadalajara; Querétaro-San Luis Potosí; San Luis Potosí-Saltillo y Mazatlán-Los Mochis, en un segundo, eso sin incluir el de carga del Tren Maya, que según se estima, contra viento y marea, estará concluido en 2028.
El cálculo que se ha hecho por los constructores es que el conjunto de estas obras generarán entre 400 mil y 500 mil empleos directos e indirectos durante su etapa de construcción y, por supuesto, cientos de miles cuando entren en operación. Los expertos calculan que por cada 2 directos se genera 1 indirecto. Lo cierto es que, tan sólo en este renglón, el de los trenes, el impulso al desarrollo de nuestro país es una magnífica noticia.
¿Cuándo en anteriores sexenios teníamos noticias tan agradables, como las que nos da todos los días un gobierno dedicado en cuerpo y alma a construir mejores escenarios para las generaciones futuras? Las noticias que de sus machuchones recibíamos eran las de las fiestas, las desapariciones de recursos entre sus uñas, las simulaciones de obras, como la barda de Calderón en lugar de una refinería, los crímenes sin castigo, etc. Por eso, sus partidos quedaron condenados al ostracismo para siempre.