
Monterrey.- Me causa mucha extrañeza lo que voy a contarles, son cosas que suceden y nadie sabe explicarlas o sencillamente no quieren hacerlo. Quizá para muchos esta disertación sea una simpleza, pero no para mí.
Acabo de abandonar un sitio en la red por demás raro, se llama “Haiku en español” (pueden consultarlo en internet) y tiene 16 años de existencia, lo cual resulta sorprendente, pues se supone que es un conglomerado de escritores bastante consolidado, pero tal parece que no es así.
Parecía uno de esos grupos lindos, atrayentes, sugestivos en los que uno que escribe, puede dar rienda suelta a su creatividad e imaginación, sin embargo, todo era ilusión, un “pantallazo”, una “llamarada de petate”, una fallida quimera, una soberana utopía, al menos para mí, aun considerando su antigüedad y perseverancia; explicaré por qué.
Antes debo reconocer que el sitio contiene información valiosa sobre los haikus y sus variantes, sin embargo, aunque cuestioné a los administradores cuando rechazaron uno de mis poemas, no quisieron darme a conocer los criterios para la aprobación y publicación de estos bellos poemas japoneses que enviamos los participantes.
En este tenor, para ser más específico, envié un haiku que hablaba de las senectud y las enfermedades, el cual fue rechazado frontalmente y, por ende, no se publicó, sin dar ninguna explicación al respecto.
Pensé que allí terminaba mi historia con ellos, pero no, envié un nuevo haiku al otro día y lo publicaron, como si nada, sin decir por qué, ni para bien ni para mal.
Hasta donde pude indagar, sólo es un administrador y un moderador para un grupo conformado por más de 30,000 escritores (una notable diferencia), aunque no todos escriben y muchos de ellos jamás llegarán a serlo por la ínfima calidad de sus poemas sosos y sin sentido. Esta es una apreciación muy personal, por mi expertise, como escritor, modestia parte.
Cabe señalar que no todos escribimos, pero no deja de ser una pesada labor para dos personas: administrador y moderador del grupo. Se presupone que en estos casos se debe crear un comité de revisión que dictamine la publicación o descarte de los textos poéticos enviados, pero no imagino cómo le hacen acá para resolver esa difícil tarea de dos contra 30,000.
Sin problema seguí enviando haikus, pero el número 32 que hace una analogía entre el ritmo de un tambor y un corazón tampoco fue publicado sin darme explicación alguna. Llegué hasta el haiku número 41, alarmado porque los siete anteriores dejaron de publicarse.
Cabe señalar que envié un valioso texto que publicó el investigador y literato Carlos Lomas titulado “Jaikus inmortales” del autor Antonio Cabezas (https://www.facebook.com/share/p/1855fNoJuG/?mibextid=wwXIfr) Lo envié con el fin de colaborar en la página, pero ni siquiera fue tenido en cuenta.
Mandé una nueva nota a los administradores solicitándoles atentamente una explicación sobre el porqué suspendieron la publicación de mis haikus, pero no me respondieron, lo cual me pareció ya una grave y seria falta de cortesía por parte de dos sujetos que se supone son expertos en el tema de estos sorprendentes poemas de origen japonés.
De pronto, de los siete haikus pendientes por publicar, dieron a conocer seis de ellos, incluido el texto de Carlos Lomas, y aparentemente todo volvió a la normalidad. Entonces envié otros siete poemas, y nuevamente el silencio y el desconcierto hicieron presa de mí.
Hasta el día de hoy siguen sin publicarse y, a pesar de la nota aclaratoria que solicité, jamás hubo respuesta. Esas son las razones por las cuales decidí abandonar el grupo, “Haiku en español”.
Pudiera decir muchas cosas como hacer mención de los 2500 haikus que he publicado en Facebook y mis 50 años como escritor al que jamás le interesaron la fama y la fortuna. Decir, más con conocimiento de causa que por despecho, que en el sitio se filtran haikus con una dudosa calidad poética.
Señalar que hubo una que otra crítica, sin fundamento, en contra de algunos de los haikus que escribí, así como la felicitación de algunos escritores por la publicación de esos mismos textos poéticos; irónico, ¿no? Evidenciar la clara ausencia de un comité de revisión que garantice la calidad de los poemas que se envían y la total y descortés desatención de los administradores que jamás atendieron mis quejas y sugerencias, lo cual, desde mi particular punto de vista, constituye un grave atentado a la libertad de expresión.
Señores dueños del sitio “Haiku en español”, los exhorto a quedarse con su excluyente sitio virtual, que yo seguiré publicando mis textos sin necesidad de su anuencia, es decir, para nada los necesito. Reiniciaré la publicación de mis haikus en mi propia página. ¡Adiós!