RODRIGUEZ29112024

Lontananza: cantinas, alimentos del alma y la memoria
Juan Sánchez García*

Monterrey.- La nueva edición del libro Lontananza de David Toscana, publicada por el Fondo Editorial de Nuevo León y Ediciones Era, revive una de las obras más profunda del escritor regiomontano. Esta serie de relatos ambientados en cantinas es una exploración de la soledad compartida y de la condición humana. La reedición reivindica su lugar como clásico de la literatura contemporánea.

En tiempos de redes sociales, inteligencia artificial y populismos autoritarios de derechas e izquierdas, la reedición de este libro se presenta como una invitación a la lectura pausada, donde los diálogos se unen y bifurcan entre alcohol, risas, silencios, vasos llenos y vacíos que revelan la existencia. Historias del Lontananza fue publicado originalmente en 1997 por Joaquín Mortiz. Posteriormente, Editorial Sudamericana dio a conocer otra impresión en 2003. Esta más reciente coedición descubre una tercera vida, que confirma su vigencia estética y atemporal. Más que rescate, esta edición es una declaración para emborracharse con las palabras, ya que la cerveza y el vino son alimentos del alma.

Este libro puede concebirse como colección de nueve historias que se entrelazan en rumbos urbanos y marginales. En cada relato se confrontan las emociones sin dramatismos. Utiliza una narrativa que dignifica a personajes que pudieran parecer intrascendentes, pero donde el escritor encuentra escenarios que resultan centros de atención para la nostalgia.

Toscana escribe a través del diseño, la construcción y el mantenimiento de la realidad creativa. El escritor Juan Villoro (2024) se refiere a él como “el artesano de la imaginación”. Además, destaca a esta obra “uno de los mejores libros de cuentos de la literatura hispanoamericana”. Cabe destacar que Toscana ha destacado como escritor de novelas y cuentos que han recibido premios nacionales e internacionales, y sus publicaciones han sido traducidas a distintos idiomas.

Aunque cada historia ha sido confeccionada como una pieza independiente, los relatos juntos componen una polifonía de alegrías y tristezas vistas a la distancia. Las narraciones de esta edición, cuidadosamente seleccionadas, transcurren entre el retrato personal y la construcción social. Se abordan temas como el fracaso, la muerte, la escritura, la desilusión, la suerte, los sueños, la nostalgia, el fastidio y el recuerdo, entre otros ejercicios de la memoria. No existen héroes ni villanos, no hay finales felices, ni tragedias desbordadas. Hay sinceridad en las palabras, en su forma sencilla y real.

Los protagonistas de Lontananza son en su mayoría hombres, bebedores rutinarios, parroquianos de la cotidianeidad. Son personajes envueltos en el túnel del tiempo que podrían estar en cualquier ciudad o pueblo del noreste mexicano, aunque también en cualquier cantina tradicional del país. Pueden estar en el propio Bar Lontananza de la calle Aramberri en Monterrey; El Indio Azteca, La Nacional o El Zacatecas de la Calzada Madero; El Arbolito de Venustiano, en la calle Carranza; La Real en San Pedro Garza García y la de Monterrey, o La Fama en San Nicolás de los Garza. Ni que hablar del Perches de Torreón, La Casa Verde de Fresnillo o La Jalisciense de Tlalpan, donde se afirma que fue el lugar donde Renato Leduc compuso su famoso soneto al Tiempo. La lista es interminable, pues cada cliente tiene sus preferencias de botana, comidas y bebidas. Pero, sobre todo, busca la compañía donde más se sienta a gusto.

Cabe recordar que la primera edición de Historia del Lontananza iniciaba con un epígrafe tomado de la canción Piano Man de Billy Joel: “Yes they’re sharing a drink they call loneliness / But it’s better than drinking alone”. Estas líneas sintetizan la esencia del libro: la cantina como espacio donde la soledad es más llevadera porque se comparte. La bebida, entonces, no es solo escape, sino pretexto para el vínculo. En estas historias, el alcohol no es el centro, sino el catalizador de la palabra, el relato y la memoria.

A lo largo de los años, Lontananza ha sido reeditado con distintas selecciones de cuentos. Algunos relatos desaparecen, otros son incorporados. Se pudiera pensar que no responde solo a criterios editoriales, sino también a una lógica interna de la obra: Toscana, como Juan Rulfo y Gabriel García Márquez, parece entender su libro como un organismo vivo, sujeto a revisiones como lo están los recuerdos. Así como en la cantina, los relatos cambian con el paso del tiempo y de los tragos, también en la literatura –como en la vida misma– las versiones pueden transformarse. Escribir sobre las cantinas con calidad literaria es una forma de resistir al olvido, de documentar lo que no suele escribirse, de dar voz a quienes comparten sus historias al borde un buen destilado mexicano o una cerveza bien fría.

El libro puede leerse desde distintas temporalidades. En retrospectiva, es un documento de una generación de los noventas y de una sensibilidad juvenil. En el presente, es una muestra de lo que la literatura mexicana puede seguir diciendo sobre lo íntimo, lo próximo, lo cotidiano. En el futuro, será un referente para quienes deseen narrar desde el norte o desde los márgenes sin perder rigor estético. No es un libro para especialistas en bares recreativos y ruidosos, ni para dueños de la moralidad y las buenas conciencias. Es para lectores de almas heridas, para quienes han buscado consuelo en una conversación amistosa con música de fondo envuelta en nostalgia.

Quien se acerque a Lontananza encontrará un libro breve y profundo, discretamente inolvidable. En sus páginas se bebe más que alcohol: se escuchan derrotas, se comparten recuerdos. La lectura de esta obra permite la entrada a una cantina literaria donde cada relato es una mesa solitaria que espera compañía y donde Odilón, el cantinero, siempre se encuentra presente y a la orden. Y en esa compañía —triste, lúcida, a veces fugaz— cada quien se reconoce. Amable lector, claramente escuché que alguien, en algún lugar, libando de un trago sencillo que parece doble, dijo: ¡Salud!


Referencia:
Toscana, D. (2024). Lontananza. Fondo Editorial Nuevo León y Ediciones Era.
Villoro, J. (10 marzo 2024). “La navaja de Toscana”. Revista R. https://www.reforma.com/la-navaja-de-david-toscana/ar2770604


* Profesor normalista, profesionista universitario y doctor en ciencias sociales. Ha publicado artículos, capítulos, libros, entrevistas y reseñas sobre temas sociales, educativos y de atención a la diversidad.