RODRIGUEZ29112024

Las malas prácticas no le alcanzan a la derecha
Filiberto Pinelo Sansores 

Mérida.- Las minorías de México hacen todo lo posible para aumentar la tensión en el país en estrecha complicidad con las derechas estadounidenses encabezadas por Donald Trump, sin importarles lo que eso significa: una abierta traición a la patria. Mientras en Estados Unidos sus fuerzas policiacas de corte fascista agreden a nuestros paisanos, migrantes y no migrantes, y sus políticos belicosos hacen declaraciones contra las políticas públicas que nuestro gobierno aplica, acá, los representantes de las fuerzas de la derecha les hacen coro profiriendo descalificaciones y mentiras contra todas las decisiones que el gobierno, encabezado por Claudia Sheinbaum, toma para mejorar la vida de nuestro pueblo.

Ahora que estuvieron receso las dos cámaras del Congreso de la Unión y funcionó sólo su Comisión Permanente fueron álgidos los debates de diputados y senadores de la 4T y los tres partidos de la derecha en la discusión de las iniciativas de reforma a diferentes e importantes leyes que enviaría el Ejecutivo al Congreso, unos para que se mantengan sus contenidos de avanzada, otros para que se quiten y se ponga en ellas lineamientos que favorezcan a los que más se han beneficiados de las leyes del país durante los largos años de permanencia de la derecha en el poder.

Son 20 leyes las que a partir de este 23 de junio han comenzado a discutirse. Unas más importantes que otras. Destacan la nueva Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que incluye regulaciones sobre acceso a datos biométricos y control de redes; la de Seguridad pública: que contiene una reforma para que la Guardia Nacional quede bajo el mando permanente de la Secretaría de la Defensa Nacional; Ley General en Materia de Desaparición forzada que tiene el propósito de aumentar la eficacia de los mecanismos de búsqueda, identificación y protección de las víctimas y garantizar justicia para sus familias; reformas al Código Penal Federal y leyes contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.

Sin argumentos para debatir, la derecha de los tres partidos se dedica a gritar, insultar y calumniar a su adversario e incluso a ofender desde la tribuna a la titular del ejecutivo, Claudia Sheinbaum, calificándola de dictadora que, si lo fuera, no estarían en la tribuna de la cámara baja o el senado quienes lo dicen, sino en la cárcel o escondidos. Diputados y senadores del PRI y el PAN están enloquecidos. Una de ellos, una mujer que debería estar en el siquiátrico y no en la Cámara -llegó a donde está sin que nadie votara por ella, como plurinominal-, en un espectáculo diario, propio de la pista de un circo y no del sitio donde se discuten y aprueban los asuntos más importantes del país, se la pasa gritando las injurias que se le vienen en gana contra legisladores presentes o personas ausentes, aun cuando no se le haya concedido el uso de la palabra o se la hayan retirado.

Si uno entra a Google y escribe la frase: “la loca del senado”, la respuesta es: “Lilly Téllez” y aparece su historial. En la sesión del miércoles 25 de junio de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, en la que se sometió a votación una lista de ciudadanos que serían nombrados cónsules en distintos países o representantes en organismos internacionales, abruptamente, la señora Téllez interrumpió la sesión conectando un cable de electricidad de su curul a un megáfono y se puso ruidosamente a insultar a los propuestos en la lista, particularmente, a Juan Ferrer, nombrado embajador ante la Unesco. Sólo dejó de hacerlo cuando dos senadoras le cortaron la corriente.

Con menos estridencia los demás legisladores de la derecha, diputados y senadores, hacen lo mismo. Se dedican a descalificar y a mentir. Y sus periódicos, medios digitales y columnistas maiceados, por lo consiguiente. Le dan auge, en sus notas y editoriales, a mentiras inspiradas en el País del Norte. No cabe la menor duda que están en contubernio con funcionarios de Trump en una estrategia de golpeteo común contra el gobierno de Claudia. En Estados Unidos se genera la mentira y en México diputados, senadores de oposición, conductores, seudoperiodistas, etcétera, usan las cámaras del Congreso, plataformas, periódicos y televisoras para difundirla y con base en ella difamar al gobierno.

Según una encuesta de The Economist, actualizada el pasado 26 de junio, la aprobación en Estados Unidos, de Donald Trump, 157 días después de iniciado su mandato, es de 40 por ciento de aprobación y 55 por ciento de reprobación, mientras 5 por ciento no está seguro. Como van las cosas, esos índices seguirán moviéndose, el primero hacia la baja y el segundo a la alta. En nuestro país se produce el fenómeno contrario. Con su política tan criticada por los voceros de la derecha de “Por el bien de todos, primero los pobres”, que no es sólo un frase sino hechos comprobables, los índices de aprobación de la doctora en las encuestas están por los cielos.

La última, de Factométrica y Reporte Índigo, publicada en junio de 2025, muestra que Claudia Sheinbaum cuenta con un 82.5 % de aprobación ciudadana. Este nivel de respaldo es considerado histórico y supera el de varios de sus antecesores en etapas similares de gobierno. México tiene una muy buena conductora.