RODRIGUEZ29112024

Las desgracias por las lluvias, nuevo motivo para la calumnia
Filiberto Pinelo Sansores

Mérida.- Las copiosas lluvias que azotaron en varios estados del país y que produjeron inesperados desbordamientos de ríos que inundaron poblaciones enteras y dejaron aisladas innumerables comunidades de gente muy pobre, que sólo dispone de malos caminos de terracería para comunicarse con las cabeceras municipales, es el nuevo pretexto para lanzar nuevos, furibundos ataques al gobierno de Claudia Sheinbaum al que, en nado sincronizado, los voceros de la derecha, acusan de falta de previsión y de no reaccionar a tiempo para evitar que la catástrofe ocurriera.

Torrenciales y atípicos aguaceros cayeron, entre el 6 y el 9 de octubre, sobre la geografía de un grupo de municipios de 5 estados, que hicieron desbordar, simultáneamente, 2 ríos de por sí caudalosos, el Cazones en Poza Rica y el Pantepec, en Álamo, ambos en Veracruz y tres en San Luis Potosí, el Moctezuma, el Pánuco y el Tampaón, e inundaron territorios de Querétaro y Puebla, con la destrucción de viviendas, caminos, puentes, postes de energía eléctrica, negocios, etc., etc., en las 5 entidades.

Las lluvias de octubre de 2025 en el centro y Golfo de México, según el Servicio Meteorológico Nacional fueron las más intensas en al menos 80 años. De acuerdo con sus datos, el registro de precipitaciones pluviales más alto sobre México, era el de 1941, cuando cayeron, en promedio, 99.8 milímetros mensuales de agua sobre el país; pero, en lo que va de 2025, el promedio ha sido de 155.5 milímetros. Esta cantidad es más del doble de los 61.30 milímetros mensuales que en promedio cayeron el año pasado.

Fue tal la magnitud del evento que, por más previsiones que se tomaron -a partir del momento en que las autoridades de protección civil y otras, detectaron su potencial destructivo- como alertas en los lugares donde pegaría, el agua superó todos los obstáculos que encontró y arrasó casas y vehículos, arrastró toneladas de basura, inundó calles y cubrió las casas que dejó en pie obligando a sus habitantes a salir por las azoteas para no morir.

En su conferencia mañanera del lunes 13, la presidenta explicó: “Se alertó que iba a haber lluvias fuertes, pero fueron varios fenómenos que se presentaron que generaron esta lluvia intensa que no se esperaba que fuera de esta magnitud; es decir, no había ninguna condición científica, meteorológica, que pudiera indicarnos que la lluvia iba a ser de esta magnitud”.

Sin embargo, la derecha, oportunista y carroñera, ha querido aprovechar la ocasión para tratar de responsabilizar al gobierno federal de los daños causados por este fenómeno natural -expresión obvia del cambio climático- acusándolo de negligencia, porque, según dice, “no fue capaz de evitar que se produjeran los cuantiosos daños sufridos en los lugares afectados”.

Como si cuando gobernó el PRIAN no hubieran ocurrido este tipo de fenómenos, o cuando ocurrieron se le hubiera responsabilizado de la magnitud de su fuerza, ahora, absurdamente, todo el coro de gritones y amanuenses de esa franja del espectro político quiere hacernos creer que la fuerza con que pega un fenómeno de la naturaleza, como el sucedido, es responsabilidad del gobierno.

Lo que sí es su responsabilidad es el socorro a las víctimas, que debe ocurrir de inmediato y en la cuantía necesaria para paliar la desgracia. Esto es lo que no ocurría en los tiempos del Prian cuando se daban eventos catastróficos pues, con el famoso Fonden, buena parte de su dinero, paraba en los bolsillos de quienes lo manejaban.

Como ha sucedido desde que la 4T llegó al poder, todas las fuerzas del gobierno, si no del Estado, se pusieron de inmediato a atender las necesidades de los pueblos y personas damnificadas, encabezadas por su dirigente, la presidenta misma, Claudia Sheinbaum, que durante varios días visitó los lugares siniestrados.

Se abrió la tesorería de la nación para atender, de inmediato, a las víctimas de la catástrofe. Hay miles de millones de pesos destinados a ello que llegarán directamente, sin intermediarios, a cada víctima, a cada familia, a partir de ya, independientemente, de otras ayudas materiales para superar la desgracia.

Hay más de 10 mil servidores públicos, entre soldados, marinos, personal de CFE, camineros, servidores de la nación en los sitios donde ocurrieron las afectaciones, ayudando a los pobladores a limpiar y reconstruir sus comunidades, algo que los periódicos de la derecha no ven o minimizan.

Es un esfuerzo muy grande el que se está haciendo para poner de pie a las comunidades afectadas. Trabajando noche y día hombres y mujeres llevan decenas de miles de raciones, limpian los lugares de lodo y basura, reconstruyen caminos, habilitan puentes, trabajan a marchas forzadas para construir otros, realizan puentes aéreos con helicópteros para llevar agua, alimentos y medicinas a pueblecitos perdidos en las montañas.

Es una operación rescate como nunca se había visto en el país y, lo más notable, con una reacción inmediata para comenzar a trabajar; a diferencia de lo que pasaba antes, que sólo cuando la burocracia de escritorio terminaba sus trámites y declaraba zona de desastre la afectada, comenzaba a fluir la poca ayuda destinada al socorro, pero lo hacía a través de esa cueva de Alí Babá a la que los ladrones del Prian apodaban Fondem, que servía para hacer negocios y para quedarse con el dinero.

Pese a las mentiras de sus “periodistas” e “investigadores”, dedicados a difundir mentiras y a difamar, la pobre derecha no logra su objetivo de engañar.