RODRIGUEZ29112024

La negación del cambio climático
Edilberto Cervantes Galván

Monterrey.- El cambio climático se ha explicado como consecuencia de la contaminación de la atmósfera por el dióxido de carbono, que se genera sobre todo por el uso intenso de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo.

Las consecuencias de la elevación de la temperatura, debido al llamado efecto invernadero, son los fenómenos meteorológicos anormales (por su capacidad destructiva) que se producen cada vez con más frecuencia en diversas partes del mundo.

Los cinco países que más producen emisiones de dióxido de carbono (2017) son: China (28.2 %), Estados Unidos (14.5 %), India (6%), Rusia (4.7%) y Japón (3.4%). Estos cinco países generan más del 56 por ciento. Esto se asocia con el industrialismo que caracteriza a esos países y su impacto en la explotación de los recursos naturales y la mano de obra del Sur Global. “Los recursos naturales, la energía y los alimentos se le arrebatan al Sur Global mediante el intercambio desigual con los países del mundo desarrollado”.

Casi la mitad del consumo de combustibles fósiles de la humanidad ha ocurrido después de 1989; en los últimos 35 años.

En el 2016 entró en vigor el Acuerdo de París, cuyo compromiso es el de contener en menos de 2 grados centígrados el aumento de la temperatura promedio hasta el año 2100, respecto al periodo anterior a la Revolución Industrial.

En la actualidad muchos científicos han alertado de que aún alcanzando ese objetivo, los riesgos para la humanidad son muy altos.

Con la llegada de D. Trump al gobierno de los Estados Unidos la situación se ha complicado aún más. Para el Presidente Trump los riesgos asociados al cambio climático no son tales; no reconoce tales riesgos. Además, está impulsando el uso del petróleo y del carbón con el argumento de darle autonomía energética a su país.

En esta coyuntura, varios de los países europeos están dando marcha atrás a compromisos que ya habían proyectado.

Ayer 6 de se inició en Brasil una reunión internacional convocada por las Naciones Unidas para revisar el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París. Es la reunión número 30 de este tipo: Clima y Naturaleza. Sin la presencia del Presidente de los Estados Unidos.

Durante la inauguración, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió que muchos gobiernos siguen siendo rehenes de los intereses de la industria de los combustibles fósiles, a pesar de las evidencias del daño ambiental.

Guterres calificó esta situación como una “falla moral y una negligencia mortal“. Y lamentó que la humanidad no haya logrado mantener el calentamiento global dentro del límite acordado en el Acuerdo de París. De acuerdo con estimaciones, desde la firma del Acuerdo, la temperatura promedio ya ha subido 1 grado centígrado.

Se ha señalado que el impacto del cambio climático no se produce de manera equitativa entre el Norte y el Sur Global. La denominada “carga ambiental” se transfiere hacia los países del Tercer Mundo, en los que se padecen múltiples problemas medioambientales: contaminación atmosférica y del agua, tratamiento de basuras y residuos, sobre explotación de los recursos naturales.

Para los analistas, en tanto se mantenga el actual sistema productivo, que se sustenta en un crecimiento constante, la depredación de los recursos naturales habrá de continuar y con ello el aumento de la temperatura. Con mayor razón si no se reduce el consumo de hidrocarburos.

Hay que hacer notar que la dinámica economía digital, en acelerado proceso de expansión, plantea desafíos medio ambientales. Los denominados Centros de Datos – base de los sistemas de Inteligencia Artificial– son altamente demandantes de agua y energía eléctrica.

La permanente expansión del sistema productivo está agotando los recursos naturales y contaminando tierras y aguas.

Para el filósofo japonés Kohei Saito es indiscutible que el consumo a gran escala de combustibles fósiles es el causante del cambio climático y que la solución no es la de intentar desarrollar nuevas tecnologías. La razón de fondo es la lógica del capitalismo que para ser rentable tiene que mantener un crecimiento permanente.

La propuesta de Saito es avanzar en la democratización del proceso productivo: la cogestión de los medios de producción mediante la asociación. Decidir democráticamente qué se produce, cuándo y cómo. Controlar democráticamente los medios de producción.

“El conocimiento y la información deben ser lo común de toda la sociedad. Hay que recuperar el carácter de abundancia radical del conocimiento”.


(Kohei Saito, El capital en la era del Antropoceno. Penguin Random House, 2022.)