
Mérida.- Están felices, la derecha y sus tontos útiles que se dicen de izquierda, con la movilización lograda por la extrema izquierda del magisterio conocida como CNTE, que desde hace tiempo controla grupos nutridos de trabajadores de la educación de entidades como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán, C. de México o influye en pequeños grupos de otros estados donde los docentes, o no se sienten bien representados por el SNTE o tienen líderes que ven la posibilidad de saltar a la fama montándose en movimientos que calculan los proyectarán a un mejor futuro personal.
En el pasado, cuando gobernaban los Salinas, los Zedillo, los Fox, los Calderón o los Peña Nieto, el garrote reprimía cualquier manifestación de inconformidad. Tiempos eran no sólo de descalificación sino que la cárcel misma esperaba a los que osaban protestar. Todavía no hace mucho fue encarcelado el secretario general de la Sección 22 de Oaxaca, Rubén Núñez, acusado de lavado de dinero y de administrar recursos de procedencia ilícita por más de 24 millones de pesos para poderlo detener y, posteriormente, la matanza de Nochistlán, cuando el gobierno de Peña quiso desalojar -y lo consiguió- a sangre y fuego un bloqueo carretero de la CNTE con saldo de ocho civiles muertos, más de 100 detenidos y muchos heridos.
Los maestros democráticos siempre fueron víctimas de todo tipo de arbitrariedades mientras gobernó el PRI y más adelante cuando a este lo sustituyó el Prian; la historia del magisterio es pródiga en acontecimientos de control y represión.
Al líder de los maestros del entonces Distrito Federal que se agrupan en la Sección 9, Othón Salazar, en 1958, lo encarcelaron y le quitaron para siempre su plaza por encabezar una movilización que pedía respeto al voto en la elección de su agrupamiento sindical; a otro maestro, Misael Núñez, lo asesinaron en el Estado de México, en 1981, por organizar a los maestros de su sección, la número 36, contra la dictadura PRI-Elba Esther Gordillo.
Así fue la historia hasta que llegó a la dirección del país el movimiento de la izquierda conocido como la Cuarta Transformación que se propuso cambiar desde el Estado, profundamente, la orientación de la política y, sobre todo, las prácticas de esta en todas las esferas de la vida nacional.
Se acabaron los actos de represión; se terminaron las acciones para imponerle sus dirigentes al magisterio; se procedió a devolverles su empleo a los cesados por haberse opuesto a la punitiva reforma educativa de Peña Nieto.
Sin embargo, así como los seguidores del subcomediante Marcos tienen como propósito tumbar al capitalismo de un solo golpe y no aceptan que haya gobiernos democráticos que, sin tener ese propósito, representan, de todos modos, avances en favor de las amplias masas del pueblo, así, también, otros grupos, con la misma orientación, piensan que no es aceptable el esfuerzo que los dos gobiernos, el de AMLO y el de Claudia, han hecho -el segundo continúa- para elevar las condiciones de vida de los maestros y demás trabajadores de la educación, siendo que esta es la etapa en que mejor trato han recibido en la historia de la educación en México.
Que el movimiento encabezado por la CNTE pretende poner contra la pared al gobierno de la 4T es un hecho indiscutible. Por más llamados que la presidenta ha hecho a sus líderes para sentarse a reflexionar juntos sobre cómo ir avanzando en la solución de sus demandas, los líderes magisteriales han respondido con el “todo o nada”, actitud que no merece un gobierno que desde antes de que lo fuera, apoyó incondicionalmente la movilización de los maestros perseguidos con la reforma punitiva de Peña Nieto.
Saben muy bien que su demanda principal, la abrogación de la ley del Issste que promulgó Calderón en 2007 no puede ser fácilmente instrumentada por lo que requiere de una discusión que no puede ser liquidada en horas o días, lo que hace muy difícil poder llegar a un consenso que ponga fin a un movimiento que quiérase o no afecta a cientos de miles de estudiantes y que podría durar semanas si no cesa la intransigencia.
La CNTE ha traído siempre entre ceja y ceja al Movimiento de la 4T. Sus líderes son muy poco agradecidos. No obstante los compromisos de AMLO para cumplir sus demandas su trato hacia el mandatario fue el que darían a un adversario, por no decir, a un enemigo. Por ejemplo, cuando los líderes del grupo hablan de la reforma que los afectó y permitió que se les persiguiera, dicen la “reforma PEÑA NIETO-AMLO” como si las condiciones de persecución y despojo de plazas con el primero no hubieran desaparecido con el gobierno del segundo apenas llegó a Palacio.
Sin la más mínima consideración no sólo a un gobierno amigo que los apoyó siempre, sino a la investidura del más alto representante de la nación, a las 6 de la mañana del 27 de agosto de 2021, integrantes de las secciones 7 y 40 de la CNTE en Chiapas mantuvieron retenido durante 2 horas en su camioneta a la entrada de unas instalaciones militares en Tuxtla Gutiérrez al presidente López Obrador.
Aún no eran las seis de la mañana. El 27 de agosto de 2021. El presidente Andrés Manuel López Obrador se disponía, a bordo de su camioneta, a ingresar a las instalaciones de la séptima Región Militar, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, como la primera escala de una gira por la entidad organizada para este fin de semana. El Presidente pidió: “déjenme pasar, me respetan y luego hablamos”. Inútil fue su solicitud. Dejó en claro que no caería en chantajes y permaneció en su camioneta “en protesta”, dijo, para que grupos de este tipo no se excedan. Dos horas estuvo retenido.
Sabedores los líderes de que el de la 4T es un gobierno que no reprime, no sólo han tomado por asalto la ciudad de México sino que este miércoles impidieron por la fuerza la entrada al palacio nacional para que no hubiera en él actividades, agrediendo a periodistas, como se observó en las redes. La presidenta, sin embargo, ha reaccionado de manera distinta a como lo hubiera hecho cualquiera de los mandatarios del prianismo. No represión. Será el pueblo el que dicte en esto la última palabra.